
Cualquiera puede ser santo es otra manera de expresar esas palabras del evangelio: "Sed perfectos, como mi padre celestial es perfecto" o del Concilio Vaticano II:
"llamada universal a la santidad".
Pero nos parece que la santidad es que pongan una estatua tuya en la iglesia de tu pueblo y que digan de ti "qué buena era"..
Vamos a desmontar
tópicos: los santos son personas normales y corrientes, pero que quieren poner a Dios y a los demás en el centro de su vida.
Aquí tienes un ejemplo de una joven, en proceso de canonización, que puede hacer caer más de un prejuicio: se llama
Chiara Badano.

Los santos que la Iglesia del siglo XXI necesita son así:
o Necesitamos
santos con vaqueros y deportivas.
o Necesitamos santos que vayan al
cine, que escuchen música, que
salgan con sus amigos.
o Necesitamos santos que coloquen a
Dios en primer lugar y que lo transmitan con
pasión.
o Necesitamos jóvenes
deportistas que pongan su esfuerzo y su ilusión junto a la de Dios.
o Necesitamos santos que tengan tiempo diario para la
oración y que sepan enamorarse de la
pureza y la castidad.
o Necesitamos santos
comprometidos con las
necesidades de los demás.

o Necesitamos santos que tomen
Coca-Cola y patatas fritas, que vayan en
moto, que tengan
twitter, que sean actuales.
o Necesitamos santos que quieran ir contracorriente, arriesgarse por lo que vale la pena.
o Necesitamos santos que quieran cambiar el mundo, haciéndolo un poco mejor cada día.
o Necesitamos santos que amen apasionadamente la Eucaristía y a la vez les guste tomar una cerveza o una pizza el fin de semana con los amigos.
o Necesitamos santos abiertos a todo el mundo, normales, amables, alegres.
o Necesitamos santos que vivan en el mundo, que se santifiquen en el mundo, que no tengan miedo de vivir en el mundo.
o Necesitamos santos modernos, santos del siglo XXI.