domingo, 10 de junio de 2012

Vivir los sacramentos 4: a contracorriente con la Confirmación


A contracorriente va quien sabe lo que quiere y es mejor para él, a pesar de las modas, de lo que diga la gente, de las dificultades. Tener personalidad propia es muy atractivo, aunque mantener las propias convicciones puede ser difícil en ocasiones. 
Pero ¿qué tiene que ver con la CONFIRMACIÓN?
A veces se dice que el sacramento de la confirmación es la mayoría de edad del católico, pues es él mismo, consciente y libremente, después de haber recibido la formación conveniente, el que decide reafirmar lo que sus padres hicieron por él en el Bautismo. Por eso, este sacramento es de rebeldes que quieren vivir su rebeldía junto a Dios, que no se dejan pescar con anzuelos fáciles sino que apuestan por la verdad, el bien y la felicidad.

El Compendio del Catecismo (n268) nos explica los efectos de este sacramento:
"El efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana."
Para entendernos: la Confirmación  nos une más a la Jesucristo y nos hace más fuertes para seguirle de cerca, gracias a la ayuda del Espíritu Santo. Como cualquier otro sacramento, es una ayuda enorme que Dios nos da, para que vivamos cerca de Él.
Aquí tienes el testimonio de un caballero cadete de la Academia General Militar a raíz de su Confimación.
Y si todavia tienes dudas, pregunta a alguien que de verdad se haya confirmado convencido de que lo mejor es vivir cara a Dios.
En este vídeo está explicado de manera amena y divertida:

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