miércoles, 15 de mayo de 2013

La promesa de la Virgen de llevarnos al cielo

La Virgen hizo una promesa a S Simon Stock, superior de la orden de los Carmelitas, en el siglo XII. Está deseando llevarnos al cielo y hace todo lo que está en su mano para ello. 
Para saber más sobre esta piadosa costumbre: 
- las indulgencias: qué son y cómo ganarlas

De estas páginas obtenemos esta información:
Historia:
 San Simón Stock, superior general de la Orden religiosa Carmelita durante los años 1245-1265, suplicaba diariamente la protección de María para su oden. Su oración fue escuchada, y "se le apareció la Bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de Ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: "Éste será privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él, no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará."
Sesenta y dos años después (1314), Nuestra Señora se apareció al Papa Juan XXII, que recogió sus palabras en la Bula "Sacratissimo uti culmine" también llamada Bula sabatina (3.III.1322): "Si entre los religiosos o cofrades de esta orden hubiese algunos que al morir tengan que purgar sus pecados en la cárcel del purgatorio, yo, que soy la Madre de la misericordia, descenderé al purgatorio el primer sábado después de su muerte, y lo libraré para conducirlo al Monte Santo de la Vida Eterna". 
Después esta promesa y privilegio se extendió a todos los fieles.

Condiciones de la promesa de salvación (ir al cielo):
  • Tener impuesto el escapulario. (Basta hacerlo una sola vez).
  • Llevarlo puesto. Puede sustituirse por una medalla. (Lo comentaremos). Tanto la medalla como el escapulario deben estar bendecidos.
  • Devoción a María; procurar imitarla; desear ser buenos hijos suyos. El escapulario son dos trocitos de tela que simbolizan una vestimenta. Y quien viste el hábito de María debe vivir como Ella, ejercitando las virtudes cristianas. De modo que el hábito-vestido vaya unido al hábito-virtud.
Condiciones del privilegio sabatino (la Virgen nos saca del purgatorio el sábado siguiente a nuestra muerte)
  • Además de lo anterior
  • Guardar la castidad propia de su estado. (La confesión recupera la situación perdida).
  • Rezar el oficio parvo de nuestra Señora. Este rezo puede sustituirse por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, el rezo del oficio divino o del Rosario o incluso tres avemarías.



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