lunes, 29 de noviembre de 2010

Novena de la Inmaculada

El 8 de diciembre de 1954 el Papa Pío IX instituyó el dogma y la fiesta de la Inmaculada Concepción de María al declarar que ésta “fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios”.
Por eso, cada 8 de diciembre la Iglesia celebra este privilegio de la Virgen: que nació sin pecado original, porque iba a ser la Madre de Dios. Si hubieras podido elegir a tu madre, sería como la que tienes, pero más... guapa, alegre, buena... pues eso hizo Dios.
Y también desde hace muchos años, preparamos esta fiesta con una novena: 9 días antes dedicamos un ratito a la Virgen, cada uno la hace como quiere, el caso es que sirva para conocer y querer más a la Virgen.
Te pueden ayudar estas ideas para cada día de la novena. ¿SABÍAS QUE?
o La Virgen es la persona que más cerca ha estado y está de Jesús
o Ella es el mejor y más rápido camino para llegar hasta su Hijo
o ¿Qué le vas a regalar estos días a la Virgen?
 
DÍA 1: LO QUE DIOS QUIERA

“Hágase en mí según tu palabra”
Eso dijo la Virgen ante lo que el ángel le proponía: ¡ser la Madre de Dios! Madre mía, yo quiero imitarte en hacer lo que Dios me pide en cada momento. Sóplamelo al oído y que quiera oirlo y hacerlo.
o Madre mía, ¿qué regalo me tienes preparado para estos días?

DÍA 2: SERVIR
“María se levantó, y marchó deprisa a la montaña”
Fue a cuidar a su prima Isabel, que ya era mayor. Madre mía, no te lo piensas dos veces cuando puedes ayudar a otro. ¿Y yo? ¿Qué hago si tengo que ayudar en casa, o a una amiga, o hacer lo que no me toca…? ¿te tocaba cuidar de Isabel?
o Quiero servir siempre, como mi Madre.

DÍA 3: PUREZA
“¿Cómo se hará esto, pues no conozco varón?”
Guardas bien lo que sabes que es valioso: el AMOR.  Madre mía, enséñame a no jugar con el amor, a cuidarlo y protegerlo, aunque “todos lo hagan o lo vean o se vistan igual” ¿Vería esta película contigo? ¿Participaría en esa conversación si estuvieras a mi lado? ¿vestirías así?
o Voy a pedirte siempre ayuda para vivir bien esta virtud

DIA 4: ALEGRÍA
“Y estando allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito”
¡Qué contenta estarías de tener a Jesús en brazos! ¡Y a José se le caería la baba! El ambiente de la familia de Nazareth sería siempre de alegría. ¿Llevo la alegría por donde voy o voy con cara de perro, borde, antipática…?
o Dame tu sonrisa permanente, tu alegría de estar cerca de Dios

DÍA 5: ORACIÓN
“Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón”
El ángel te “pilló” rezando, porque todo lo hablabas con Dios: lo que te pasaba, lo que no entendías, las alegrías y preocupaciones… hasta chistes contarías a Dios. Seguro que sabías unos buenísimos…
o Yo también quiero estar siempre pendiente de Dios y contarle mis cosas. Enséñame Madre mía, ¡no será tan difícil!

DÍA 6: HUMILDAD
“Porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava”
Madre mía, te podías haber creído el centro del Universo, porque eso eres. Todos estaban pendientes de tu SÍ a Dios. Pero no se te sube a la cabeza, sino que te llamas a ti misma esclava y pasas sin hacerte notar.

o Cuando quiera ser la sal de todos los platos, me crea la mejor o que siempre llevo la razón… recuérdame que Dios prefiere a los humildes.

DÍA 7: DESPRENDIMIENTO“Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”
Señor, ¿cómo dejaste que acostaran a Tu Hijo en un pesebre? ¿Qué no tuviera nada, ni una casa? Para enseñarnos a no estar
pendientes de las cosas. A usarlas, pero sin que nos “usen” ellas.
o ¿Sería capaz de estar 2 ó 3 días sin….(móvil, música, camiseta, chucherías, chocolate…)?

DÍA 8: FORTALEZA
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y ….”
¡Qué ejemplo de fortaleza nos diste Madre mía! ¡Cómo tuviste que sufrir al ver a Tu Hijo en la Cruz! Quiero consolarte, y también a Jesús, y decirte que no voy a quejarme más de…(di tú lo que quieras)
o Haz que sea una mujer fuerte, en la que te puedas apoyar y a la que puedas pedir lo que quieras

DÍA 9: APOSTOLADO
“Perseveraban juntos en la oración con María, la madre de Jesús y otras mujeres”
Madre mía, siempre estuviste con los Apóstoles. Les hiciste valientes cuando les daba miedo predicar lo que Jesús les había enseñado ¡a ellos!, que eran gente normal y corriente, como yo. Pero Jesús los eligió para esa tarea.
o Madre mía, hazme tan apostólica como tu Hijo, para que todos te conozcan y te quieran.

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